FIESTAS Y TRADICIONES

“Xochipila nocha, nocha, omguala capitana.
Xochipila nocha, nocha, omguala capitana.
Chimalli xochiuca, axantenama, axantenama.
Chimeco, chimeco chute nomás.
Chimeco, chimeco chute nomás”.

En los machetes reverberaban los golpes de la madera contra la madera dando fin al baile. En seguida, los caseros y comerciantes daban su donativo. Mientras tanto, los mayordomos se ocupaban limpiando el adoratorio y la poza que decoraban con guirnaldas de flores, invitaban a diferentes grupos de danzantes y músicos, y llegaban los suministros suficientes para la fiesta.

Amanecía el día 24 de junio, a las 11 de la mañana, una selva de cohetes y cámaras anunciaba la finalización de la procesión que partía de la iglesia hacia la Xochipila llevando en andas la escultura de San Juan Bautista, procesión que era encabezada por los mayordomos seguidos de danzantes y el pueblo.

En la Xochipila, 20 doncellas ataviadas a la usanza prehispánica, formando valla arrojaban flores al paso de los mayordomos. San Juan Bautista era colocado frente al Teponaxtli ceremonial, reafirmando el encuentro de las 2 culturas.

Con el brasero ceremonial encendido, quemando incienso en lo alto del adoratorio y un sacerdote tocando la caracola a las 4 regiones del mundo, el mayordomo mayor leía en voz alta y en lengua náhuatl, el libro sagrado del Tlalócan, enseguida y en unión de las doncellas se reunían en torno de la poza donde invocaban al espíritu de Techachalco. De acuerdo con la leyenda, Techachalco emergía del fondo de la poza en forma de pez destellando mil colores, prodigio que se consideraba de buen augurio, pues significaba abundancia de cosechas.

La legendaria aparición, sólo podía ser renovada por sacerdotes xochipiltecas en la fiesta del 5º sol.

El espíritu huasteco flota en el ambiente del municipio de Xicotepec, vibra en los huapangos y sones, en la gastronomía y artesanía.

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